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En el sector de pastas alimenticias, este proceso trazó los contornos
decisivos que promovieron la consolidación del mercado e impulsó
a las empresas a invertir en tecnología, equipamientos de última
generación y capacitación de sus profesionales. Gracias a estos
esfuerzos, en la actualidad Brasil cuenta con un parque industrial
que se sitúa entre los más modernos del mundo, con una capacidad
instalada de 1,4 millones de toneladas y está preparado para proveer
productos de calidad.
Hay plantas de pastas alimenticias en todas las regiones del país. Son
más de 80 empresas de pequeño, mediano y gran porte, que coexisten con
más de una centena de microempresas dedicadas a producir pasta artesanal.
De esta manera el sector genera más de 20.000 empleos directos.
Las pastas alimenticias secas se producen, casi en su totalidad, a partir
de trigo soft y se dividen en: pasta de sémola al huevo, pasta de sémola,
pasta común y pasta tipo casera. En Brasil se ha generalizado, incluso
hasta en los envases de los productos, la designación popular de "macarrón"
para denominar a las "pastas alimenticias". También se producen pastas
de grano duro a partir de materia prima totalmente importada, éstas representan
el 3,0 % del volumen total comercializado.
Muchas empresas del sector en su proceso de producción cuentan con un
molino de trigo y, en general, posen un amplio porfolio con otros productos
derivados del trigo, como harina, mezclas para hostelería, bizcochos,
tartas preparadas, etc. Asimismo, las empresas también ofrecen pasta instantánea
con sabores adecuados al mercado destinatario.
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